7.9.10

Horizonte


Tienes la vida en los labios y el mundo a tus pies. Simplemente mira al frente, hasta donde la vista ya no te llegue y señala un punto en el horizonte. Ésa será tu meta. El horizonte.
Coge un poco de ganas y un puñado de ilusión, mételas en una mochila y ponte en camino. No hay prisa, puedes pararte a disfrutar del paisaje cuanto quieras, pero ten cuidado de no perderte. Recuerda que tu meta te espera.

que puede ser difícil, pero tengo plena confianza en ti y sé que no abandonarás. Hablando de abandonar... ¿Te recordé echar en la mochila tiritas y gasas? Las necesitarás por si tropiezas y caes. Tranquilo que todos nos hemos dado algún que otro coscorrón, pero el dolor, créeme, se pasa.

Sé que tarde o temprano llegarás, y que cuando pongas los pies en ese punto exacto que señalaste te sentirás eufórico, orgulloso de ti mismo, tan orgulloso que creerás haber crecido de golpe varios centímetros y sentirás que si estiras un poco los brazos, rozarás el cielo con la yema de los dedos.

También sé que en algún momento levantarás la vista y mirarás ante ti. Y lo que verás hará que te sientas encoger de nuevo. Horizonte. Vasto, infinito horizonte.

Puede que te enfades conmigo por no haberte avisado antes de comenzar el viaje, pero has de comprender que en eso consiste esto. Ir de horizonte en horizonte, de meta en meta, crecer y aprender, recorrer mil senderos y compartirlos con otros, contemplar millones paisajes, caer y levantarse cientos de veces. Vivir.

Ante ti se extiende el mundo, pero si miras atrás sólo verás tus huellas en la arena del sendero que te trajo hasta aquí.

6.9.10

Me encanta



Me encanta discutir contigo.
Me encanta gritarte, que me grites,
Echarte en cara que ayer no me llamaste,
Caminar por la calle cinco metros por delante de ti,
o por la acera de enfrente.
Me encanta quejarme del poco caso que me haces
cuando estás con tus amigos,
y que vuelvas a gritarme, y yo vuelva a gritarte.
Me encanta, porque sé que en cualquier momento,
Me cerrarás el pico con un beso.

5.9.10

En un esfuerzo por lograr que la gente mire más en los ojos de los demás, y también para apaciguar los silencios, el Gobierno ha decidido adjudicar a cada persona exactamente ciento sesenta y siete palabras por día.
Cuando suena el teléfono, lo pongo en mi oído sin saludar. En el restaurante, señalo la sopa de pollo con fideos. Me estoy adaptando bien a la nueva norma.

Tarde en la noche, llamo a mi amante que está lejos, con orgullo le digo que sólo he gastado cincuenta y nueve palabras hoy. Guardé el resto para ti.

Cuando ella no responde, sé que ha usado todas sus palabras, así que despacio le susurro Te quiero treinta y dos veces y un tercio.
Después, simplemente nos quedamos al teléfono y nos escuchamos respirar.

4.9.10

Busco...


Busco el sabor de tu boca en el filtro de un cigarro,
Busco tu sonrisa en el fondo de una jarra de cerveza,
Busco tu mirada entre mil miradas en una calle abarrotada,
Busco tu olor en cada rincón, en cada esquina busco tu risa, tu voz en cada canción.

...Te busco cada día, y cuando por fin te encuentro...

...no me atrevo ni a sonreírte.

2.9.10

Despierta y no te hagas el muerto. Sé que estás ahí, te he visto a veces. Te he sentido llegar sin avisar y mantenerme noches enteras en vela.

Venga, levántate antes de que sea demasiado tarde y me canse de esperarte. Vuelve. Vuelve para no marcharte nunca más, porque sin ti… sin ti no sé soñar.

Despierta, talento…