
No es más rico quien más tiene,
Sino el que menos necesita.

Me encanta discutir contigo.
Me encanta gritarte, que me grites,
Echarte en cara que ayer no me llamaste,
Caminar por la calle cinco metros por delante de ti,
o por la acera de enfrente.
Me encanta quejarme del poco caso que me haces
cuando estás con tus amigos,
y que vuelvas a gritarme, y yo vuelva a gritarte.
Me encanta, porque sé que en cualquier momento,
Me cerrarás el pico con un beso.
En un esfuerzo por lograr que la gente mire más en los ojos de los demás, y también para apaciguar los silencios, el Gobierno ha decidido adjudicar a cada persona exactamente ciento sesenta y siete palabras por día.
Despierta y no te hagas el muerto. Sé que estás ahí, te he visto a veces. Te he sentido llegar sin avisar y mantenerme noches enteras en vela.
Venga, levántate antes de que sea demasiado tarde y me canse de esperarte. Vuelve. Vuelve para no marcharte nunca más, porque sin ti… sin ti no sé soñar.
Despierta, talento…