9.12.10

Isa, hoy es tu cumple, sé muy feliz, Isa...


Hace hoy veinte años que llegué por aquí. Veinte años que se han pasado volando, pero en los que he comprendido que no importa cuantas veces se te quiebre la sonrisa por culpa de otros, porque quienes te quieren, a pesar de todo, siempre están ahí. Y siempre harán todos los momentos especiales.

Miro atrás y sonrío, pues he dejado grandes experiencias y he ganado unos cuantos chichones. Pero miro hacia delante y sonrío más aún, pues sé que vienen conmigo personas excepcionales. Que están cerca o lejos, pero que tienen lugar fijo en un pedacito de mi corazón. Y ellos lo saben.
Porque han sabido arrancarme una carcajada y unas pocas lágrimas con su ternura.
Me habéis hecho inmensamente feliz, pero no sólo en este día... sino todos los días. Gracias.

...Cuando recuerdes este año, intenta quedarte con lo bueno, y piensa que lo malo quizás te ha ayudado para aprender, pero lo más importante de todo, recuérdalo con una sonrisa...
Carmen

...tócame otra canción al oído y juega con tus dedos hasta tocar el cielo con tu música. Espero que me sigas dibujando una sonrisa en la cara cada vez que te veo, que tus abrazos me llenen tanto perciba tu olor a cariño y paz, que sigas siendo tú...
Silvia

Durante un tiempo nuestros caminos siguieron la misma línea y ahora aunque cada vez se estén separando más y sea más difícil cruzarlos tenemos que tener presentes todos esos momentos y recuerdos juntas en los que hemos reído, llorado, gritado, enloquecido, odiado y vuelto a querer...
Cristina

...me conformaré con desearte que te vaya bien este año, que lo pases de lujo viendo mundo y que te destroces los dedos tocando la guitarra...
Carlos Eps

Como pasa el tiempo, 20 añitos ya, y parece que fue ayer el día en que vi primera vez, acompañando a mi primo Rafa, a esa morenita tan guapa que hasta el día de hoy me ha hecho vivir tantísimos buenos momentos que no cambiaría por nada, por esta razón me encantaría seguir viendo como te van tratando esos años que van pasando y pasando...Te quiero.
Carlos

Sabes... la risa, sin 'Isa' no sería más que una maldita y solitaria 'R'...
Mantén tu risa.
Héctor

...Tú transmites esa tranquilidad que a veces me hace falta y esa fantástica locura que, a decir verdad, es lo único que queda cuando ya nada puede animarme. Disfruta que la vida son tres días y vamos por el segundo, dibuja una sonrisa para el mundo, divisa la alegría de la gente y comprende que si algo duele, no es para siempre. Así que vive, sé feliz, deja atrás tu furia, y si se acercan tiempos de tormenta...aprende a bailar bajo la lluvia...
Esther

Cariño... en un dia como hoy te digo que la sonrisa que tienes marcada ahora mismo en tu cara no la quites nunca... que lo que reflejas con tu mirada lo sigas reflejando, que la traquilidad y felicidad que me llevas transmitiendo todo este tiempo ( y que incluso a mas de
1000 km lo sigues haciendo) sigan siendo reflejadas....
En un dia como hoy... me da impotencia no poder soplar las velas contigo...
Rops

Todos los días das parte de ti al resto de la gente que te rodea, das cariño, alegría, ternura, todo ello lo logras con un cálido abrazo, una brillante sonrisa o simplemente un '¿cómo estás?'. Todos los días haces que sean mejores para las personas que están a tu alrededor hoy estas personas quieren hacer que tu día sea mejor y te devuelven una pequeñísima parte de lo que tú les has entregado, día a día...
En mi nombre y todos los que te rodean este día, ya sea de forma física o mental, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ISA!
Antonio



4.11.10

Rutina


Despertarse. Vestirse. Tomar un café. Ir a clase. Comer. Leer. Navegar por internet. Aburrirse. Tocar la guitarra. Hacer tareas. Cenar. Ver la tele. Dormir.

El esquema del día viene a ser éste para la mayoría de la gente, exceptuando algunos días especiales, o algunos cambios. La rutina puede llegar a ser una auténtica cárcel. No piensas, sólo vas de acción en acción, siguiendo el esquema, preguntándote si algún día cambiará. Olvidando cada día una parte de ti, centrado en tu rutina, mezclándote con la masa de gente gris y sin notar cómo poco a poco, tú también te vas tornando gris.

A mí se me ha olvidado cómo escribir. Pero de ninguna manera cambiaré de color.

28.9.10

Yo la letra y tú la música

Vamos a hacer una canción” dijiste mientras cogías la guitarra. Y Así, yo la letra y tú la música, pasamos esa tarde de domingo.

Todas las melodías traían retazos de nosotros. Nosotros… se me había olvidado esa palabra. Se me había olvidado que podía cantar y reír a la vez y el hecho de que tus dedos parecían sacar a las cuerdas sus más profundos sentimientos, sus más íntimos secretos.

Y resulta que acabó el concierto y sonó mi frase… esa que me recordaría que a pesar de todo, eres mi canción favorita.

Quédate, esta vez...
No permitas que vuelva a caer, cógeme,
llévame...
Adonde quiera que estés...

24.9.10

Who killed Summer?


Y vuelven a llegar, trayendo consigo nubarrones, gotas de lluvia y lágrimas de despedida.
Son los días que preceden al otoño, que pintan las calles de color gris, en los que te frotas los brazos al caer la noche porque tu camiseta de manga corta es ya insuficiente; que huelen a tierra mojada y a libros de texto.

A mí me ponen triste. Porque vuelve la rutina, los exámenes, el invierno... porque acabo de recibir un SMS de mi amiga desde su avión...
Y lo único que puedo hacer es quedarme tras la ventana y ver cómo la lluvia arrastra los restos del verano y se lleva un pedazo de mi alegría con cada gota.

Pero se pasa... todo se pasa.

14.9.10

Volar


Ayer era piloto, hoy es astronauta, mañana quizá sea superhéroe. Todo está permitido, no hay límites, ni siquiera esas cuatro paredes que son su habitación son rivales para su imaginación. Sus profesiones preferidas son aquellas en las que puede surcar el cielo. También le fascinan los pájaros, tiene como mascota un bonito ruiseñor que su padre encontró herido en el jardín y él lo adoptó hasta que sanó, pero no se vio capaz de dejar ir a su único amigo.
A veces sale al jardín, con su ruiseñor en la jaula y la deja sobre el banco, donde se sube y salta mientras mueve los brazos con fuerza, pero nunca consigue volar. Pregunta al ruiseñor su secreto, pero cree que éste no se lo desvela porque se le olvidó cómo volar, y por eso se hirió al caer desde el cielo.
Hasta que un día fue a visitar a su primo al campo, donde corrieron toda la tarde por la verde campiña hasta el río. Al correr cuesta abajo, con las piernas descontroladas por la velocidad y la emoción, se sintió tan libre que creyó que volaba. En su casa de la ciudad nunca había podido correr así. Saltó y movió los brazos. Vio sus pies alejarse del suelo y cientos de pájaros a su alrededor emprendieron el vuelo, al notar la presencia del niño. Cayó al suelo, riéndose tanto que su primo se contagió, y se dejó caer a su lado, riendo sin poder parar.
Se raspó el codo un poco, pero no le importó. Cuando llegó a casa, abrió la jaula de su ruiseñor y le dejó volar por la habitación. Se maravilló al ver que su amigo recordaba cómo volar. Luego abrió la ventana y el pájaro se posó en el alféizar, sin llegar a marcharse.

-Perdona por impedirte volar. Vete y no te preocupes, nos veremos por el cielo. Te prometo que de mayor seré piloto.

Y, simplemente, sonrió al ver a su amigo perderse poco a poco entre las nubes.

10.9.10

Aquella vieja casa


La última vez que pisé sus baldosas blancas, mis pies tenían al menos cinco tallas menos. En esa casa todo sigue igual, como si el tiempo se hubiese detenido en una época ya lejana al no poder traspasar los muros de piedra, dejando intacta esa fortaleza de recuerdos.
Las fotos en blanco y negro sobre la chimenea, y algunas a color, como aquella que mostraba a esa niña de ojos negros sosteniendo a un bebé rubito. Y a su lado, la de una hermosa joven, casi niña, que siempre me costaba identificar como mi madre.

Cada rincón es un recuerdo de niñez, la planta superior, con sus oscuros recovecos era fuente de inspiración para mis aventuras durante el día, por la noche lo era para mis miedos. Estaba convencida de que en el desván habitaba un monstruo furioso, que golpeaba la puerta de madrugada, y que cuando algún adulto subía se ocultaba bajo los techos inclinados, y tras las cajas apiladas, que no contenían otra cosa que más recuerdos.

Ahora el muro del patio me parece demasiado bajo, y la casa en general, mucho más vieja, como cansada de su propia memoria. Esas paredes fueron testigo de mis primeros pasos, y de los primeros pasos de mi madre, y de mi abuela…. 
Testigo de cómo mi abuela me acunaba frente a la chimenea, en aquél sillón gris que se hundía demasiado, pero que era tan suave que nadie estaba dispuesto a tirar. De ése momento recuerdo que ella cantaba una canción que decía: “Y en la arena, he dejado mi barca, junto a ti buscaré otro mar…” Esa canción me ponía muy triste, pero nunca se lo decía. Sólo la agarraba fuerte y le hacía prometer que se quedaría siempre conmigo.
En aquella casa, todo sigue igual, los recuerdos congelados como fotografías en blanco y negro, y junto a ellos, los monstruos y canciones de mi niñez.